domingo, 7 de julio de 2013

CUANDO EL PUEBLO MARCHA

Cuando el pueblo marcha, las calles tiemblan, las paredes retumban y el aire se llena de palabras que recorren la ciudad, hundiéndose furtivas en el cemento.
Cuando el pueblo levanta su voz, los cerros, ríos y mares acallan sus bramidos ancestrales y escuchan en silencio.
Cuando el pueblo se alza por sobre su propia indiferencia, las ruedas cansinas de la historia se ponen en movimiento.  
Cuando el pueblo sale a las calles, hasta las torres más altas se doblegan para poner el oído atento.
Porque, aunque no haya una razón ni un reclamo justo, el pueblo agita las alas del poder y el camino se hace, en paz o con violencia, pero siempre en la medida exacta que lleva al valle soleado o al frío despeñadero.



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